La polémica sobre el libro Fariña, libertad de expresión, censura y el derecho al honor

Llevamos días con la palabra censura en todos los medios de comunicación y redes sociales. Entre los casos que han despertado la polémica sobre el estado de la libertad de expresión en España tenemos el secuestro del libro Fariña, editado por Libros del KO y escrito por el periodista Nacho Carretero, por parte de un juzgado de primera instancia de Collado Villalba, Madrid, ante la posible vulneración al honor de uno de las personas citadas en la obra como participante en las actividades de narcotráfico desarrolladas en Galicia en las últimas décadas.

En este caso, el demandante, El exalcalde de O Grove, José Alfredo Bea Gondar, reclama que se está vulnerando su honor al narrar en el libro su implicación en algunos actos de narcotráfico y blanqueo de dinero.

Lo cierto es que en el libro solo se le cita en 2 lineas y que además tuvo dos procedimientos ligados con el narcotráfico y el blanqueo de dinero. En el caso de narcotráfico, quedó absuelto en el supremo tras ser condenado por la audiencia nacional por defectos de forma y en el segundo caso fue condenado por blanqueo de dinero del narcotráfico.

Entre cientos de nombres de personas reales que se repiten en el libro y siendo un personaje marginal en la trama, puede sorprender que su demanda consiga la paralización, al menos momentánea, de la divulgación del libro. La jueza ha ordenado de forma cautelar el secuestro del libro mientras se desarrolla el proceso. En este caso el auto del juzgado dice que pretende evitar daños mayores en caso de que la sentencia fuera favorable al demandante, pero por otro lado se causa un grave daño al autor y su editorial al prohibir la venta del libro.

La medida pretende estar amparada en la eficacia de la tutela judicial, que indica que todos los ciudadanos tienen derecho a acudir a los tribunales para ver defendidos sus derechos, pues si finalmente la sentencia fuera favorable al demandante, se habría seguido produciendo el daño moral sobre el mismo, a pesar de que el libro lleva ya más de 2 años en las librerías.

Aquí es donde entran en juego la lógica, con decisiones como estas sería imposible hablar, escribir, representar o filmar sobre hechos reales, pues siempre puede haber alguna persona incluida en la trama que se sienta agraviada o calumniada.

La jurisprudencia del tribunal supremo en estos casos suele dar la razón al creador de la ficción en contra de aquel que considera su honor dañado, basándose en el hecho de que el derecho a la información está por encima del derecho al honor, se trata de hechos relevantes que tiene importancia para el público y como tal está amparada su divulgación, más aun cuando el implicado es o ha sido un personaje público, en este caso político.

Sin embargo, una limitación a esta actividad viene establecida por el ánimo del autor de la información, es decir estas deben de desarrollarse con la intención de dar a conocer los hechos y no bajo el ánimo de agraviar o calumniar a la persona que aparece en la historia. En este caso, el libro que nos relata la historia de los clanes gallegos de la droga, es decir, la intención del libro es dar a conocer unos hechos y no insultar al denunciante, que no es más que un actor secundario de la historia. Ya hay sentencias sobre casos de narcos gallegos que han demandado a periodistas por vulnerar su honor y el supremo ha terminado fallando a favor de la libertad de información.

Se trata de un caso delicado, pues en el caso de fallar a favor del demandante sería prácticamente imposible desarrollar series sobre casos reales que además despiertan gran interés entre el público, como la reciente serie de la niña gallega asesinada Assumpta o grandes series internacionales como Narcos.

Evidentemente existe la tutela judicial y el juzgado tiene la obligación de tramitar esta demanda, pero quizás el secuestro del libro es una medida que se está demostrando ineficaz, además de muy gravosa y que puede abrir la puerta a que cualquier persona cuyas andanzas se reflejen en un libro, artículo, serie, película obre de teatro etc. Paralice la actividad artística o periodística hasta hacer imposible narrar cualquier historia con personajes reales.

A pesar de que las medidas cautelares son algo provisional, el daño puede ser muy grave para el autor y la editorial y no parece que venga al caso secuestrar temporalmente un libro que lleva años en las librerías tanto en formato físico como en libro electrónico. En el caso del Ebook, parece una quimera pretender la paralización de su difusión.

Lo curioso del caso es que el secuestro del libro ha generado el llamado efecto Bárbara Streissand, donde la intención de prohibir la divulgación de una noticia, genera un revuelo mediático con el cual la noticia adquiere mayor notoriedad, en este caso el libro ha pasado a ser el libro más vendido en Amazon y a ser noticia en todas les redes sociales y medios de comunicación.

Aquí más que de censura, aunque en el libro se hable de fuertes vínculos entre el narcotráfico y el poder político, estamos ante un exceso de celo del juzgado que ha extendido la tutela judicial a límites que prácticamente imposibilitan el trabajo periodístico y el derecho a la información.

En resumen, una medida ineficaz, porque daña gravemente los intereses de los demandados, porque no parece que la jurisprudencia apoye la pretensión del demandante, porque el libro llega años a la venta y porque tras el secuestro ha multiplicado su repercusión y fama.